Las Cosas Que Nos Pasan

Monday, March 06, 2006

Murphy y yo

Tengo una amiga que es la máxima expresión de la Ley de Murphy....bueno, realmente soy yo. Creo que este tal Murphy seguro me conoció desde mi tierna infancia y de ahí sacó todas sus teorías. Pero lo de este fin de semana ha estado dentro de los top 10.

El jueves, tras mis fracasos sentimentales, decidí darle un vuelco de 180° a mi vida: de ahora en adelante practicaré el celibato. Ahora realmente seré Santa Engracia. Para celebrar esta decisión hicimos una fiesta en la casa, con unos amigos de mis roommates. La fiesta estuvo super divertida: mucha gente, mucho trago, buena música...
Tristemente y contrario a mis expectativas, mis nuevos votos de castidad duraron poco menos de 4 horas, pues en medio de la borrachera y celebración terminé enrollandome, cual quinceañera, con un niñito 5 años más chiquito que yo, con quién nos fuimos de fiesta hasta altas horas de la mañana. Me invitaba a cerveza -porque seguro no tenía un peso- y cuando no miraba yo dejaba la cerveza por ahí e iba a comprarme mi whiskycito, me acompañó hasta la puerta de la casa, me preguntó si podía pedirme el teléfono, trató de quedarse a dormir, se fué con mal de novio.....mejor dicho...volví a los 20. Aparte del guayabo del día siguiente, amanecí rejuvenecida, pensando que ahora sí había salido adelante y lo que vendría sería todo bueno.

Al día siguiente tenía una fiesta donde otro amigos, asi que me dije a mí misma: "mi mísma, lo que te pusiste anoche está limpio, para qué lavar más ropa. Ponte lo mismo de ayer que finalmente no es la misma gente". Juro que nunca hago eso (lo aceptaría), pero terminé poniéndome la misma pinta. Para mi tranquilidad, efectivamente no había nadie de los de la noche anterior y estábamos en una casa, así que estaba fresca con la pinta reciclada. En algún momento decidimos salir a un sitiecito cercano, de los 6 millones que hay en Madrid, asi que no me pareció grave. Llegando al sitio, no alcancé a terminar de decirle a una amiga que ojalá no me encontrara con los de la noche anterior, cuando veo parado frente a mí a nada más ni nada menos que el mesmísimo niñito de la noche anterior!
Pues sí, el niñito estaba casualmente pasando por ahí, saliendo de donde unos amigos, nos vió llegar y decidió esperar a saludarnos. Y yo....con la misma ropa con la que me había dejado en mi casa 20 horas antes. Eso si...el niñito lo más lindo diciendo que había pasado muy bien conmigo, etc, y yo sólo quería que se fuera, para que no se diera cuenta de lo patética de mi repetición. El problema de todo esto es que no era cualquiera ropa que pasara desapercibida, sino una falda medio roja, por lo que era efectivamente notorio.
Al niñito se le despachó y acto seguido decidí auto-nombrarme como la más tibia de las tibias....

Así que ahora ya no tengo ni dignidad, ni autoestima, ni buen nombre. Pero eso sí, Murphy es mi mejor amigo y espero que algún día me dé algo de crédito...

4 Comments:

  • ah que bueeeeno el cuento...sigue asi gran poeta!!!

    By Anonymous Anonymous, at 6:33 PM  

  • Curioso lo que sucede alrededor de tu famoso pinta, porque hoy en día a pesar de los pocos comentarios muchos ya nos hemos enterado de tu pinta "caperucita". El martirio está en la repentina aparición del "niñito".. yo no culpo tu pinta, si lo ves desde otra perspectiva, el que debe estar mal, es el pobre muchacho.. pensando en que siempre quieres seducirlo con tu faldita roja

    By Anonymous Anonymous, at 9:36 PM  

  • This comment has been removed by a blog administrator.

    By Blogger Sta. Engracia, at 10:37 PM  

  • Buen punto Jam, buen punto...

    By Blogger Sta. Engracia, at 10:38 PM  

Post a Comment

<< Home