Las Cosas Que Nos Pasan

Wednesday, April 05, 2006

Sabiduría Argentina

En la época del master, hacíamos constantes fiestas en la casa con mi ex-roommie la Argy, por lo que tuvimos uno que otro problema con los vecinos y regañada habitual del portero debido a las quejas por ruido. Afortunadamente, la viejita de arriba es sorda y duramos casi un año sin vecinos al lado (estaban remodelando), así que hicimos y deshicimos cualquier día de la semana.

Hasta que un buen día llegó una vecina, del edificio que queda en la calle de atrás. Esto era un miércoles y ella, ya aburrida de oír música y fiesta hasta las N de la mañana, decidió salir a la calle en busca del edificio de donde venía el ruido, para identificar a los culpables. Así que nos timbró el portero, acompañado por la fúrica señora. En medio de la borrachera, yo asumí que lo mejor era ir a hacerme la dormida en mi cuarto (cómo si me fueran a creer o inclusive buscar), otro amigo se escondió en la cocina (cual inmigrante ilegal, acurrucado dentro de un armario), un tercero decidió que si se quedaba parado contra una pared y no se movía, podía llegar a parecer una lámpara (...¿!?...). Y quedó la Argy al mando, quién abrió la puerta para recibir a la inesperada visita.

La señora furiosa le dijo que era el colmo que tuviéramos fiestas todos los días y con música hasta tarde, que ella tenía hijos. Decía que teníamos la música tan alta que los niños no podían dormir, a lo que la Argy contestó sabiamente:
“Ché, señora, pero si es un miércoles, y son las 10 de la mañana. Sus hijos no deberían estar durmiendo....deberían estar en el colegio!!”

Después de semejante respuesta, nunca más volvieron a molestarnos.

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